En un momento complicado para la Familia Real británica, los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, han dejado claro que están «profundamente preocupados». ¿Por qué? Todo se debe a las recientes revelaciones sobre el caso del infame Jeffrey Epstein, que salpican también a Andrés Mountbatten-Windsor, quien ya ha sido despojado de su título como príncipe de Inglaterra.
Este lunes, mientras Guillermo realiza una gira por Arabia Saudí, las sombras del escándalo siguen acechando. Está previsto que se reúna con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman. Y en medio de esta situación delicada, un portavoz del Palacio de Kensington no ha dudado en transmitir lo siguiente: «Sus pensamientos están centrados en las víctimas». Es algo que no podemos pasar por alto; es fundamental recordar a quienes han sufrido.
Nuevas acusaciones e inquietantes revelaciones
A medida que la Policía comienza a revisar nuevas acusaciones contra Andrés Mountbatten-Windsor tras la difusión de tres millones de archivos relacionados con Epstein, la inquietud aumenta. Se habla incluso de que el magnate estadounidense envió a otra mujer para mantener relaciones sexuales con él en 2010. Entre los documentos liberados hay fotografías donde el expríncipe aparece junto a una mujer no identificada en lo que parece ser la mansión de Epstein en Nueva York.
No olvidemos las palabras desgarradoras de Virginia Giuffre, quien acusó al hijo menor de Isabel II de abusar de ella cuando era menor. Este hombre ha defendido su inocencia hasta el final y trató sin éxito de tumbar la denuncia civil presentada por Giuffre antes del trágico suicidio ocurrido en abril pasado.
Con tantas preguntas sin respuesta y evidencias cada vez más abrumadoras, incluso el primer ministro británico, Keir Starmer, ha exigido que Andrés testifique ante el Congreso estadounidense. El tiempo avanza y este culebrón parece lejos de terminar; estamos hablando nada menos que del futuro mismo de la monarquía británica.

