En un giro emocionante de la política portuguesa, António José Seguro ha logrado imponerse en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con un arrollador 66,82% de los votos. Este resultado no solo marca su triunfo sobre André Ventura, el líder del partido de extrema derecha Chega, quien se quedó con un 33,18%. Desde el Centro Cultural y de Congreso en Caldas da Rainha, donde celebró su victoria, Seguro no pudo ocultar su satisfacción: «Esta victoria tiene un sabor muy especial porque es una elección para presidente de la República».
A lo largo de su discurso, resaltó con orgullo que «el pueblo portugués es el mejor pueblo del mundo», y dejó claro su compromiso: «ayudar a servir». Con más de 3.480.000 votos a su favor, Seguro ha hecho historia al superar el récord anterior establecido por Mário Soares en 1991.
Reflexiones tras las elecciones
Por otro lado, Ventura reconoció que aunque había buscado proponer cambios necesarios para el país durante su campaña, no logró alcanzar su objetivo de ganar. Sin embargo, se mostró dispuesto a seguir luchando por sus ideas y prometió felicitar a Seguro cuando los resultados sean definitivos. «El pueblo es soberano», enfatizó Ventura.
Las felicitaciones comenzaron a llegar rápidamente. El presidente saliente Marcelo Rebelo de Sousa ya se puso en contacto con Seguro para desearle éxito en su nuevo mandato. También Luís Montenegro, primer ministro y conservador, destacó la importancia del “espíritu de convergencia” entre ambos líderes y aseguró que trabajarán juntos para ofrecer estabilidad política y social a todos los portugueses.
José Luís Carneiro, secretario general del Partido Socialista, subrayó que esta victoria representa “una esperanza frente al resentimiento”, reafirmando así el valor democrático del resultado.
A nivel internacional, figuras como Ursula von der Leyen y Emmanuel Macron han reconocido este paso hacia adelante en Portugal como una reafirmación del humanismo europeo. La presidenta de la Comisión Europea destacó la resistencia democrática del país incluso ante adversidades climáticas que amenazaron las elecciones.
En definitiva, estos resultados no solo marcan un cambio político significativo sino también un llamado a la unión y a trabajar juntos por un futuro más esperanzador para Portugal.

