El pasado viernes, más de veinte puertos en Europa y el Mediterráneo se unieron en una huelga histórica. Desde Marsella hasta Bilbao, pasando por El Pireo y Génova, los trabajadores portuarios decidieron parar sus actividades bajo un lema poderoso: ‘Los portuarios no trabajan para la guerra’. Esta acción ha sido recibida con gratitud por parte del Movimiento de Resistencia Islámica, conocido como Hamás, que ha agradecido públicamente esta muestra de solidaridad.
En un comunicado, Hamás expresó su reconocimiento a los sindicatos que participaron, especialmente en países como Grecia, Italia, Turquía o Marruecos. La declaración subraya que esta huelga es más que un cese de actividades; es una fuerte protesta contra el envío de armamento a lo que ellos denominan ‘la entidad fascista ocupante’. ¡Y vaya si se han hecho sentir!
Una movilización con resultados tangibles
No solo se trata de palabras. Según la Unión Sindical de Base (USB) italiana, esta acción ha tenido consecuencias concretas: cuatro cargueros israelíes de la compañía Zim y uno de MSC quedaron varados debido a la huelga, sin poder atracar en sus destinos previstos. Esto no es solo una interrupción logística; es un claro mensaje sobre cómo la solidaridad internacional puede interrumpir las cadenas del conflicto.
Hamás también hace un llamado a los sindicatos de todo el mundo para continuar estas campañas solidarias. La idea es clara: generar un boicot efectivo que presione a Israel para poner fin a su agresión y cumplir con acuerdos previos. Se trata de luchar contra lo que ellos consideran una ‘guerra de exterminio’, resaltando así la importancia del apoyo global hacia el pueblo palestino.

