Teherán ha hecho un claro llamado sobre su derecho a enriquecer uranio, y lo ha dejado claro el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi. En sus primeras declaraciones tras las conversaciones indirectas con Estados Unidos, que tuvieron lugar el viernes bajo la mediación de Omán, Araqchi afirmó sin rodeos: «Es un derecho inalienable y tiene que continuar». Estas palabras resonaron en la cadena panárabe Al Yazira, donde el ministro se encontraba a las puertas de un foro internacional en Doha, Qatar.
Las tensiones del pasado y el camino hacia adelante
El enriquecimiento de uranio iraní no es un tema ligero; fue blanco de ataques por parte de Israel y Estados Unidos el verano pasado, en lo que ambos países consideraron una necesidad para detener las ambiciones nucleares de Irán. Teherán siempre ha desmentido cualquier intento de desarrollar armas nucleares. Araqchi subrayó que sus capacidades nucleares no fueron destruidas y se mostró optimista: «Estamos listos para alcanzar un acuerdo que tranquilice a todo el mundo».
Araçchi también mencionó que su programa de misiles es “innegociable”, ya que se trata de cuestiones defensivas para la nación. A pesar del tono esperanzador en cuanto a las negociaciones con Washington –que describió como un buen comienzo– dejó claro que aún hay mucho por hacer para construir confianza entre ambas partes.
Aunque estas charlas fueron indirectas, los representantes iraníes y estadounidenses tuvieron al menos la oportunidad de saludarse. Araqchi reconoció que todavía no hay una fecha concreta para una próxima ronda de negociaciones, pero tanto Teherán como Washington coinciden en que deberían llevarse a cabo pronto.
No obstante, este acercamiento diplomático no impidió al presidente estadounidense Donald Trump anunciar nuevas sanciones contra Irán justo ese mismo día. Afirmó que las políticas del gobierno iraní siguen siendo una amenaza considerable para Estados Unidos. Un contexto complicado sin duda, donde cada movimiento parece estar cargado de tensión.

