En Madrid, el 6 de febrero, el Kremlin ha dado un paso al frente al calificar de «constructivas y muy desafiantes» las recientes charlas trilaterales entre Ucrania, Estados Unidos y Rusia que tuvieron lugar en los Emiratos Árabes Unidos. Dimitri Peskov, portavoz de la Presidencia rusa, no se ha andado con rodeos y ha confirmado que estos diálogos no son cosa del pasado; todo lo contrario, prometen continuar en un futuro cercano.
Las palabras de Peskov resuenan con fuerza: «Hemos llevado a cabo un trabajo constructivo y al mismo tiempo muy desafiante durante dos días. Continuará». Pero claro, esto nos deja con más preguntas que respuestas. ¿Qué significa realmente esta continuidad? A pesar de que se han logrado acuerdos como el intercambio de más de 300 prisioneros —el primero en casi cinco meses— la sensación es que aún queda mucho camino por recorrer antes de alcanzar una solución duradera.
¿Qué hay detrás del telón?
Y es que estas conversaciones se han celebrado justo a pocas semanas del cuarto aniversario del inicio del conflicto ucraniano. Un momento crítico donde también se debatieron temas espinosos como el futuro territorial de Ucrania tras la guerra. Si algo está claro es que los intereses son muchos y cada parte tiene su propia visión sobre cómo debería ser ese futuro.
Así que mientras los focos brillan sobre Abu Dabi y sus negociaciones, nos preguntamos si finalmente habrá espacio para el diálogo genuino o si simplemente estamos ante otro capítulo más en este largo conflicto. Los próximos pasos serán cruciales para determinar si estamos ante una verdadera oportunidad o solo un espejismo político más.

