La situación en la Franja de Gaza se vuelve cada día más desgarradora. Las autoridades locales, controladas por Hamás, han informado este jueves que ya son cerca de 575 los palestinos fallecidos a manos del ejército israelí desde que se instauró el alto el fuego el pasado 10 de octubre. Este acuerdo surgió tras las intensas negociaciones impulsadas por Estados Unidos, pero la realidad sobre el terreno es otra.
En tan solo las últimas 24 horas, se han reportado más de 25 muertes, con un total que asciende a 574 muertos y 1.518 heridos desde la entrada en vigor del alto el fuego. El Ministerio de Sanidad gazatí no ha tenido reparos en compartir estos datos a través de sus redes sociales, dejando claro que la tragedia continúa sin descanso.
Sangre y desolación en cada rincón
A medida que se recuperan cuerpos de zonas donde las tropas israelíes habían retrocedido, los números siguen aumentando. En total, ya se han hallado 717 cadáveres. Sin embargo, lo más alarmante es que aún hay víctimas atrapadas entre los escombros y tiradas en las calles; lugares donde las ambulancias simplemente no pueden llegar.
No podemos olvidar que la ofensiva israelí desencadenada tras los ataques del 7 de octubre ha dejado hasta ahora un saldo escalofriante: más de 71.851 muertos y 171.626 heridos. Una cifra insostenible para cualquier ser humano con un mínimo sentido de compasión.
Nuestra comunidad necesita saber esto. Detrás de cada número hay vidas rotas y familias destrozadas. Este ciclo cruel parece no tener fin, y mientras nosotros leemos estas cifras frías, la realidad sigue siendo devastadora para quienes viven allí.

