En un giro inesperado en la política venezolana, el diputado Stalin González, del partido Un Nuevo Tiempo, ha hecho pública una noticia que podría cambiar el rumbo del país. Este miércoles, anunció el inicio de conversaciones entre siete formaciones políticas, incluido el partido Unión y Cambio de Henrique Capriles, con las autoridades lideradas por Delcy Rodríguez. «Hemos recibido una invitación de Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, para iniciar un proceso de diálogo político. Vamos con una agenda clara que se centra en el bienestar de los venezolanos y en fortalecer nuestra democracia», escribió González en su cuenta de X.
Diálogo o simulacro: lo que está en juego
Las cartas están sobre la mesa. En su misiva a la ciudadanía, estos siete partidos -que también incluyen a HF Hagamos Fuerza, MAS, Puente, Lápiz y Cambio en Paz- han confirmado su participación en este espacio propuesto por el Ejecutivo. Sin embargo, no son palabras vacías: ellos mismos reconocen que esto no es un gesto cualquiera ni cómodo. Lo hacen «con responsabilidad», porque Venezuela necesita un cambio real que deje atrás años de miedo e incertidumbre.
«La reconciliación no se construye solo con buenas intenciones», advierten. Y es cierto: no podemos permitirnos que este encuentro quede reducido a meros discursos vacíos. El diálogo debe dar frutos concretos y útiles para quienes más sufren a diario por esta crisis interminable.
Además, se ha destacado la importancia de respetar las reglas claras y garantizar la pluralidad como base fundamental para cualquier negociación política. El presidente del Parlamento ha enfatizado que deben establecerse mecanismos de participación política sin obstáculos innecesarios; eso sí lo entendemos todos: todos tenemos derecho a ser escuchados bajo la Constitución.
Aún así, hay quienes quedan excluidos del juego. Aquellos sectores opositores que celebraron ataques contra Venezuela no serán considerados interlocutores válidos para buscar soluciones pacíficas. La situación es complicada y exige una acción consciente y responsable.
En definitiva, este nuevo capítulo nos recuerda que Venezuela tiene una oportunidad dorada para reescribir su historia política; pero depende de nosotros asegurarnos de que no sea otra ilusión más tirada a la basura.

