En un giro inesperado y lleno de tensión, el Partido Comunista de China ha decidido dar un golpe sobre la mesa al expulsar a tres diputados vinculados a las Fuerzas Armadas. Esta decisión se produce en medio de una purga que parece no tener fin, donde los ecos de la corrupción resuenan con fuerza y la figura del presidente Xi Jinping se ve amenazada. ¿Qué está pasando realmente en el corazón del poder chino?
A medida que las investigaciones sobre Zhang Youxia, el general más poderoso del país, avanzan, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional ha tomado cartas en el asunto. Aunque los detalles son escasos, se sabe que estos diputados provienen de sectores clave como la industria militar, aeroespacial y nuclear. Lo curioso es que han estado desaparecidos en acción, sin aparecer en reuniones cruciales del partido.
La sombra de la corrupción se cierne sobre el ejército
Y esto no termina aquí. La semana pasada también fue despedido Liu Zhenli, jefe del Gabinete del Estado Mayor, quien al igual que Zhang es acusado de “socavar” la autoridad presidencial. Este movimiento es significativo porque Liu no solo es un alto mando; también forma parte del Politburó, ese grupo selecto que controla los hilos del poder en China.
Lo más inquietante para muchos es escuchar a Xi pedir repetidamente al ejército que luche contra la corrupción. En sus propias palabras: “Mientras existan condiciones favorables para este mal, nuestra lucha no puede detenerse ni un instante”. Con estas palabras resonando entre las filas militares, queda claro que estamos ante una crisis interna donde cada paso podría ser decisivo.

