MADRID, 2 Feb. (EUROPA PRESS) – Este domingo, Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, ha vuelto a alzar la voz contra Irán. Desde su lujosa residencia en Mar-a-Lago, Florida, no ha dudado en amenazar con un ataque si Teherán no se aviene a cerrar un acuerdo nuclear. «¿Por qué no iba a decir eso?», preguntó retóricamente ante los periodistas que aguardaban sus palabras.
Un tira y afloja peligroso
Las declaraciones de Trump llegan justo después de que el líder supremo iraní, Alí Jamenei, hiciera sonar las alarmas advirtiendo que cualquier nuevo ataque de EE.UU. desencadenará un conflicto regional. Con esa preocupación en el aire, Trump añadió con desdén: «Por supuesto que lo diría» y subrayó la potencia militar estadounidense diciendo que «tenemos los barcos más grandes y poderosos del mundo» muy cerca de Irán.
El presidente también se mostró optimista respecto a alcanzar un pacto con Teherán. Sin embargo, dejó claro que si no logran llegar a un acuerdo pronto, solo entonces verán si Jamenei tenía razón o no. Esas palabras resuenan como una sombra ominosa mientras el ayatolá advierte: «Los estadounidenses deben saber que si inician una guerra, esta vez será una guerra regional». En medio de este juego político arriesgado, lo único seguro es la incertidumbre que todos sentimos ante la posibilidad de otro enfrentamiento bélico.

