En una jornada trágica para Ucrania, el presidente Volodimir Zelenski no ha podido contener su indignación. Este domingo, se dirigió a la nación con un mensaje que resonó en cada rincón: el ataque ruso a un autobús lleno de mineros, que ha dejado 16 muertos y otros 15 heridos, es un crimen inaceptable. «Hoy hemos sido testigos de una nueva atrocidad que revela la verdadera cara de Rusia y su escalada bélica. ¡Hay que detener este mal!», proclamó Zelenski en su habitual discurso vespertino.
Un día oscuro para Dnipró y más allá
El mandatario recordó cómo este ataque no fue solo un incidente aislado. «Era un autobús corriente, lleno de personas que solo intentaban regresar a casa tras una larga jornada de trabajo», lamentó. En medio de la tristeza por las vidas perdidas, también hizo eco de los problemas cotidianos que enfrentan los ucranianos: cortes de electricidad en Nikopol y Marhanets, resultado de los constantes ataques con drones a la infraestructura eléctrica.
A su vez, Zelenski reveló que más de 500 edificios en Kiev están sin calefacción debido a estos ataques; una situación desesperante mientras las temperaturas siguen cayendo. Aunque se están realizando reparaciones, él mismo expresó sus dudas sobre la eficacia de las medidas adoptadas por el alcalde Vitali Klitschko: «No son suficientes frente al caos actual».
Aunque parezca interminable, Zelenski insiste: «Cada ataque debe recibir una respuesta militar y diplomática». Su voz es firme; su determinación se siente palpable ante cada nuevo reto que enfrenta su país en esta lucha.

