En una soleada mañana de sábado, la alegría del Mardi Gras se tornó en caos en Clinton, Louisiana. Al menos seis personas resultaron heridas, entre ellas un niño de apenas seis años, durante un tiroteo que interrumpió brutalmente el desfile. La escena era dantesca; la música y las risas se convirtieron en gritos de pánico mientras los asistentes corrían a refugiarse.
Todo sucedió justo después de que comenzara el evento, según ha explicado el sheriff local, Jeff Travis. De repente, disparos resonaron en el aire y la multitud quedó paralizada por el miedo. Las fuerzas de seguridad no tardaron en llegar al lugar para controlar la situación y establecer un perímetro de seguridad.
Una respuesta inmediata ante la tragedia
Los agentes encontraron a tres individuos armados cerca del desfile y los detuvieron. Sin embargo, aún no está claro si están directamente relacionados con el ataque. A medida que avanzan las investigaciones, la identidad y estado de salud de las víctimas siguen siendo un misterio; aunque Bill Cox, subdirector de policía criminal del sheriff, ha señalado que parece que todos sobrevivirán.
El gobernador Jeff Landry, visiblemente afectado por lo ocurrido, calificó el suceso como “absolutamente horrible e inaceptable” a través de sus redes sociales. Mientras tanto, la Oficina del Sheriff de East Feliciana lidera la investigación con apoyo adicional de la Policía Estatal y otros cuerpos locales.
Las autoridades hacen un llamado a la comunidad: cualquier persona que tenga fotos o vídeos del momento o los alrededores puede ser clave para esclarecer esta lamentable situación lo antes posible. Un momento que debería haber sido festivo se convirtió en una pesadilla para todos los presentes.

