El pasado 31 de enero, las ciudades iraníes de Bandar Abbas y Ahvaz se convirtieron en escenario de una tragedia desgarradora. En un día que debería ser normal, al menos siete personas han perdido la vida debido a explosiones de gas que han dejado a comunidades enteras en shock.
La primera explosión, ocurrida en el barrio residencial Kianshahr de Ahvaz, ha sido la más devastadora. Según Hamid Nasseri, vicefiscal de la región de Juzestán, cinco personas fallecieron y otras dos resultaron heridas cuando un edificio estalló por lo que parece ser una fuga de gas. “Hoy ha ocurrido una explosión en un edificio residencial en la calle Laleh 3”, explicó Nasseri. La situación fue tan crítica que inmediatamente se envió personal judicial al lugar para investigar lo sucedido.
Aterradora realidad en Bandar Abbas
Pero no fue solo Ahvaz el que sufrió esta calamidad. En Bandar Abbas, el puerto más importante del sur del país, otra explosión cobró la vida de dos personas y dejó a trece heridas. Yavad Shahabi, director del Departamento de Gas local, señaló que el edificio afectado tenía suministro municipal desde 1983 y contaba con varias conexiones aprobadas. Sin embargo, los informes iniciales sugieren que una fuga y acumulación de gas pudieron ser los culpables.
A raíz de estos incidentes trágicos, las redes sociales comenzaron a especular sobre un ataque intencionado contra el cuartel general de la Guardia Revolucionaria en Bandar Abbas. Sin embargo, esta información fue rápidamente desmentida por fuentes oficiales vinculadas al cuerpo militar.
No podemos olvidar lo doloroso que es perder vidas así; nos recuerda lo frágil que es nuestra existencia y cuán importantes son las medidas de seguridad. La comunidad ahora espera respuestas y justicia ante esta serie espantosa de eventos.

