En un giro inesperado de los acontecimientos, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha dejado claro que la administración estadounidense se propone gestionar el dinero de la venta de petróleo de Venezuela para financiar servicios esenciales que el gobierno local no puede cubrir. Y es que, ¿quién podría imaginar que en medio del caos, se buscarían soluciones directas para ayudar al pueblo? Como dijo Rubio: «Parte de lo recaudado se destinará a financiar una auditoría para garantizar que así se gaste el dinero».
Este anuncio llega tras la reciente operación militar en Caracas, donde fue arrestado Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. En su primera audiencia pública desde entonces, Rubio destacó que este método es una solución temporal pero efectiva. La idea es simple: cada mes, las autoridades venezolanas presentarán un presupuesto con lo que necesitan y así se podrá atender lo urgente, como la Policía o la recogida de basuras.
Un nuevo capítulo en las relaciones
Aunque antes parecía que todo iba hacia una intervención militar más agresiva, ahora Rubio habla de cooperación y diálogo. Agradece las conversaciones «honestas y directas» con el actual Gobierno, subrayando que gracias a ellas se han evitado mayores conflictos. Y eso no es poco decir.
Además, Rubio anticipó el restablecimiento muy pronto de la presencia diplomática estadounidense en Venezuela. Laura Dogu será quien represente a EEUU en este nuevo capítulo; una embajadora con experiencia en Honduras y Nicaragua que comenzará su misión desde Bogotá antes de llegar a Caracas.
Es evidente que Washington quiere estar más cerca del terreno; «creemos que pronto podremos abrir nuestra presencia diplomática», afirmó Rubio. No olvidemos que ya hay un equipo evaluando las instalaciones cerradas desde 2019. En definitiva, parece ser un momento crucial donde tanto EEUU como Venezuela están buscando caminos para entenderse mejor.

