En un nuevo capítulo de dolor y desesperación, las autoridades gazatíes han reportado que desde el alto el fuego del 10 de octubre, 484 palestinos han perdido la vida debido a los ataques israelíes. Este domingo, a pesar de que se suponía que había un cese temporal de hostilidades, el estruendo de bombardeos volvió a resonar en la Franja de Gaza. Al menos dos personas fueron asesinadas, dejando un rastro aún más profundo de sufrimiento en una población ya desgarrada por la guerra.
La realidad brutal del conflicto
El cuerpo sin vida de Mahmud Qassem llegó al Hospital Al Shifa, donde se confirmó que había sido alcanzado por disparos israelíes en el barrio de Al Tufá. Las fuentes médicas no solo hablaban del doloroso desenlace para Mahmud; varias otras personas resultaron heridas en ese mismo ataque. Y como si eso fuera poco, otro palestino llamado Manar Said al Madhun también fue víctima, siendo herido en el sur de Jan Yunis. La desolación parece no tener fin.
A medida que las fuerzas armadas israelíes continuaban con su ofensiva, también bombardearon edificios en Rimal y llevaron a cabo una gran operación de demolición en Jan Yunis. La artillería no dio tregua y los carros de combate hicieron lo propio en Deir al Balá. Es devastador pensar que mientras unos pocos disfrutan del silencio tras acordar un alto el fuego, otros sufren bajo las bombas.
El Ministerio de Sanidad local ha comunicado este domingo la muerte reciente de tres personas y ocho heridos adicionales por ataques israelíes durante las últimas 24 horas. Desde que se declaró ese alto el fuego hace más de dos meses, la cifra total asciende a 484 muertos y 1.321 heridos. Pero esas cifras son solo la punta del iceberg; hay quienes siguen atrapados entre escombros y calles inalcanzables para ambulancias y equipos humanitarios.
No podemos ignorar lo que Hamás ha denunciado: Israel ha violado este supuesto alto el fuego repetidamente. Ellos argumentan actuar contra “terroristas”, pero nosotros vemos cómo cada día caen inocentes bajo los escombros o quedan abandonados sin ayuda. La situación es crítica y necesitamos visibilizarla porque cada número representa una vida arrebatada.

