En un trágico suceso que nos deja sin palabras, este sábado se ha reportado la muerte de tres valientes trabajadores sanitarios en una ambulancia claramente identificada. Las autoridades rusas han comunicado que el ataque ucraniano tuvo lugar en la localidad de Hola Pristan, en la región de Jersón. El gobernador prorruso, Volodimir Saldo, no ha dudado en calificarlo como un «asesinato» de civiles que se dedicaban a salvar vidas y a atender enfermos en una de las zonas más peligrosas del conflicto.
Con profunda indignación, Saldo expresó a través de sus redes sociales que este acto es “otro crimen de guerra” perpetrado por los militares del régimen de Kiev, describiéndolo como un auténtico crimen contra la humanidad. El equipo sanitario se dirigía a socorrer a un paciente gravemente enfermo cuando fue atacado por un dron.
La demanda de justicia resuena
Maria Zajarova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, ha hecho un llamado urgente para que organismos internacionales evalúen con objetividad este y otros crímenes similares. En medio de esta dolorosa realidad, nos preguntamos: ¿hasta cuándo vamos a permitir que estas atrocidades continúen? La comunidad internacional debe alzar la voz y no mirar hacia otro lado ante lo inaceptable.

