MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) – En una jugada audaz que resuena con la voz del pueblo, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha hecho un anuncio que no deja lugar a dudas: las autoridades estatales abrirán su propia investigación sobre el trágico incidente ocurrido este sábado en Minneapolis, donde un hombre perdió la vida durante una operación del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EE.UU. (ICE).
«No podemos confiar en el gobierno federal para investigar esto. El estado se encargará. Punto», fueron sus palabras directas en una rueda de prensa que dejó claro su desafío a la administración de Donald Trump. Las restricciones impuestas por el gobierno federal para acceder a la zona del incidente solo han intensificado su determinación. «El sistema de justicia de Minnesota tendrá la última palabra», añadió Walz, firme y decidido.
La verdad detrás del caos
Con un tono crítico, el gobernador cuestionó abiertamente las «mentiras» que rodean la versión oficial ofrecida por las agencias federales. «Gracias a Dios tenemos el vídeo porque según el Departamento de Seguridad Interior estos siete heroicos tipos se enfrentaron a un batallón o algo así», comentó sarcásticamente. Su opinión es clara: «No tiene sentido. Son mentiras. Este debe ser el momento de decir ‘basta'».
Walz reveló que ha visto el vídeo desde diferentes ángulos y describió lo sucedido como «repugnante». Además, lanzó un mensaje directo al presidente Trump: «Retire esta fuerza de Minnesota. Están sembrando caos y violencia». La frustración del gobernador también se tradujo en acciones concretas; advirtió que cargarán al gobierno federal los costos derivados de movilizar a la Guardia Nacional.
«Ya basta. Ponga fin a esto. No podemos vivir así», exclamó con preocupación por el impacto en las familias locales, afirmando que «nuestros hijos están conmocionados» por lo sucedido.
No es para menos; este incidente ha sido solo uno más en una serie de actuaciones cuestionables por parte del ICE, incluyendo la reciente muerte de Reneé Good o incluso la detención inquietante de un niño pequeño. La indignación entre los ciudadanos crece y tanto las autoridades locales como estatales piden urgentemente poner fin a estas operaciones.

