La incertidumbre se cierne sobre Groenlandia, y su primer ministro, Jens-Frederik Nielsen, ha salido al paso de las declaraciones de Donald Trump y Mark Rutte. En una rueda de prensa celebrada este jueves en Madrid, Nielsen confesó que no tenía ni idea del contenido del preacuerdo anunciado por ambos líderes. «En cuanto a lo que se ha estado hablando, la verdad es que no sé qué incluye exactamente», admitió con una sinceridad que resuena en un tema tan delicado.
Defensa de la soberanía groenlandesa
A pesar de esta falta de información, el primer ministro dejó claro que Groenlandia tiene «líneas rojas» muy definidas respecto a su soberanía e integridad territorial. «Solo nosotros, junto con Dinamarca, tenemos la autoridad para negociar sobre nuestro territorio», afirmó contundente. Y es que no hay lugar para juegos cuando hablamos de identidad nacional; aquí no se puede tirar a la basura lo que tanto cuesta construir.
Nielsen también mostró disposición para cooperar en diversas áreas, siempre desde el respeto mutuo. Pero no dudó en recalcar: «Nuestra soberanía es innegociable». Así, aunque se abre al diálogo con Estados Unidos y otros actores internacionales bajo ciertos términos, advirtió sobre la dificultad que supone escuchar amenazas constantemente desde fuera.
El mensaje es claro: si alguien quiere aprovecharse de los recursos minerales groenlandeses, deberá respetar las estrictas normativas ambientales del país. A fin de cuentas, eso forma parte de su cultura y legado. Con estas palabras resonando en el aire, el primer ministro cerró su intervención dejando abierta una puerta al entendimiento pero subrayando la firmeza con la que defenderán sus derechos ante cualquier injerencia externa.

