En un nuevo capítulo de tensiones en el Medio Oriente, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha alzado la voz este miércoles para denunciar lo que él describe como una «política de agresión sistemática» por parte de Israel. Esto ocurre justo después de los recientes bombardeos sobre el sur del país, que han encendido nuevamente las alarmas a pesar del alto el fuego que se había establecido desde noviembre de 2024. Este acuerdo llegó tras más de un año de intensos enfrentamientos con Hezbolá.
Una escalada inaceptable
Aoun no se ha quedado callado. En sus declaraciones, subraya que «Israel continúa atacando aldeas libanesas habitadas, sembrando el terror entre la población civil». Esta situación no solo pone en riesgo la seguridad diaria de los ciudadanos, sino que además representa una grave violación del Derecho Humanitario. Las palabras del presidente resuenan con fuerza: cada ataque es una clara demostración del desprecio israelí hacia los acuerdos alcanzados y hacia los esfuerzos libaneses por mantener la paz.
Aoun también ha hecho un llamado a la comunidad internacional, pidiendo que asuma su papel y actúe contra estas violaciones. Según él, «Israel es responsable de las consecuencias» y debe enfrentarse a sanciones por su actitud beligerante.
No solo Aoun está preocupado; el Ejército libanés se une a esta denuncia. Afirman que estos ataques obstaculizan su labor y generan miedo entre los civiles. La situación es crítica: muchas familias han perdido sus hogares y están siendo desplazadas debido a estos bombardeos indiscriminados.
A pesar del pacto que prometía retirar tropas en el sur del Líbano, Israel mantiene su presencia militar en la zona, algo que tanto Beirut como Hezbolá critican abiertamente. ¿Hasta cuándo seguirán ignorando las voces clamando por paz? Mientras continúan estos ataques, la esperanza parece desvanecerse rápidamente para muchos en esta región convulsa.

