En un nuevo capítulo de la compleja historia de la región, el Ejército de Israel ha decidido llevar a cabo lo que ellos llaman una «operación antiterrorista extensa» en Hebrón, una ciudad que no deja de ser un punto caliente en Cisjordania. Este lunes, se anunció que las fuerzas israelíes tienen planes para intensificar sus actividades en la zona durante varios días. Y claro, los ecos de esta decisión todavía resuenan entre las autoridades palestinas, quienes por ahora han guardado silencio ante estos movimientos.
Según el comunicado del ejército, la misión es clara: «desmantelar infraestructura terrorista», erradicar armas ilegales y mejorar la seguridad local. Pero ¿mejorar para quién? La realidad es que las operaciones militares no son solo palabras; son acciones que afectan directamente a miles de personas. La promesa de más movimiento por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) trae consigo una sombra de incertidumbre y temor para los habitantes.
Un trasfondo doloroso
No podemos olvidar que desde el 7 de octubre de 2023, las incursiones del ejército y los ataques perpetrados por colonos israelíes han dejado un rastro devastador: cerca de 1.050 palestinos muertos. Esas cifras ya eran alarmantes antes, pues en los primeros nueve meses del año se habían registrado números récords en términos de fallecidos. Sin duda alguna, este ciclo violento parece no tener fin.
Con cada anuncio como este, nos preguntamos si realmente hay espacio para el diálogo o si todo está abocado a seguir tirando a la basura cualquier intento por lograr una paz duradera. La situación sigue siendo crítica y preocupante; estamos ante un momento donde las palabras no son suficientes y las acciones hablan más fuerte que nunca.

