En un momento en que las tensiones geopolíticas están a flor de piel, Dinamarca y Groenlandia han alzado la voz. Este lunes, durante una reunión en Bruselas con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, los ministros de Defensa y Exteriores de ambos territorios, Troels Lund Poulsen y Vivian Motzfeldt, respectivamente, solicitaron que se considere una misión de la Alianza Atlántica en la isla del Ártico. ¿La razón? Las ambiciones desmedidas de Estados Unidos por hacerse con el control del territorio.
Un grito claro en tiempos difíciles
Ambos líderes expresaron su preocupación por las recientes declaraciones del presidente Trump, que han dejado un sabor realmente amargo. Como bien dijo Lund Poulsen, esas palabras fueron «realmente dolorosas», pero también les sirvieron como motivación para reforzar su defensa regional. En sus propias palabras: «Estamos dispuestos a hacer más desde Europa».
A pesar de las presiones externas, el ministro danés se mostró optimista respecto a la actual misión conjunta conocida como ‘Operación Resistencia Ártica’, aunque admitió que no todo es perfecto. La realidad es que Dinamarca está comprometida con asumir un papel activo en la defensa del Ártico junto a otros países europeos como Noruega y Suecia. Sin embargo, hay un trasfondo inquietante: si Washington decidiera abandonar la OTAN, esto podría suponer un verdadero quebradero de cabeza para la seguridad europea.
No obstante, ambos ministros se comprometieron a mantener abiertas las líneas de comunicación con la administración Trump tras su reciente visita a Washington. Se discutió sobre cómo colaborar sin dejarse intimidar por las amenazas arancelarias o los rumores sobre el control estadounidense sobre Groenlandia.
Rutte, por su parte, enfatizó la importancia del Ártico para nuestra seguridad colectiva y aseguró que Dinamarca está haciendo esfuerzos significativos en inversión militar.
La situación sigue siendo tensa y llena de incertidumbre. Pero lo cierto es que tanto Dinamarca como Groenlandia no tienen intención de quedarse cruzados de brazos mientras ven cómo otros juegan con su futuro.

