El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha lanzado un claro mensaje: es hora de superar las diferencias ideológicas. En medio de la reciente intervención militar estadounidense para atrapar al presidente venezolano Nicolás Maduro, Lula no se ha mordido la lengua y ha criticado esta acción por implicar el uso de la fuerza. Según él, nuestros países deben centrarse en una agenda regional que priorice resultados prácticos sobre disputas políticas.
La lucha por un futuro mejor
En una columna que escribió para The New York Times, Lula enfatiza la necesidad de atraer inversiones en infraestructuras y fomentar empleos de calidad. “Queremos movilizar recursos que son esenciales para combatir problemas como el hambre, la pobreza y el cambio climático”, afirmó con convicción. Pero aquí viene lo más importante: “El uso de la fuerza jamás nos acercará a estos objetivos”. No es casualidad que su crítica a la intervención estadounidense sea tan contundente; asegura que este ataque representa un grave retroceso en más de 200 años de historia independiente en América del Sur.
Lula también advierte sobre cómo los bombardeos del 3 de enero en Caracas son parte de una peligrosa erosión del derecho internacional. “Cuando resolver disputas con violencia se convierte en norma, nuestra paz y estabilidad están en juego”, reprocha. Para él, es vital que los líderes mundiales comprendan que no se puede vivir en un clima constante de hostilidad. La solución al futuro de Venezuela y otros países debería estar únicamente en manos del pueblo venezolano. “Solo ellos pueden forjar un camino hacia un futuro democrático y sostenible”, concluye.

