Este viernes, la Administración de Donald Trump ha dado un paso que promete agitar las aguas del conflicto en Gaza. Han anunciado la creación de una Junta de Paz, que contará con nombres tan relevantes como el ex primer ministro británico Tony Blair y varios miembros destacados del actual gabinete estadounidense. Pero, ¿realmente esta junta traerá los cambios que tanto se necesitan?
Una promesa envuelta en dudas
La Casa Blanca asegura que la Junta jugará un papel crucial en el cumplimiento de los 20 puntos del plan presidencial para llevar a Gaza del caos a una era de paz y desarrollo. “Esta junta se encargará de supervisar, movilizar recursos y asegurar que haya responsabilidad en este proceso”, afirmaron desde Washington. Sin embargo, muchos se preguntan si esto no es solo otra maniobra política más.
Junto a Blair estarán figuras como el secretario de Estado Marco Rubio y Jared Kushner, quien es nada menos que el yerno del presidente. Cada uno tendrá su propia misión, desde la gobernanza hasta atraer inversiones necesarias para reconstruir Gaza. Es una hoja de ruta ambiciosa, pero también bastante arriesgada. La pregunta sigue siendo: ¿podrán realmente cumplir con estas metas?
En este contexto, destaca Ali Shaath, un exviceministro palestino ampliamente respetado que liderará el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG). Según la Casa Blanca, Shaath tiene experiencia suficiente para restaurar servicios esenciales y estabilizar la vida cotidiana en la región. Pero hay quienes son escépticos; han visto demasiadas promesas vacías antes.
A medida que avanzamos hacia esta nueva etapa, nos encontramos con un complejo entramado internacional donde también participarán diplomáticos turcos, qataríes e incluso egipcios. Un equipo diverso pero cargado de intereses políticos variados.
Trump ha instado a todos a colaborar plenamente con esta iniciativa y asegura el compromiso total por parte de Estados Unidos en este marco transicional. Pero mientras observamos cómo se desarrolla todo esto, no podemos dejar de sentir cierta desconfianza ante lo que podría ser otra oportunidad perdida.

