En un movimiento que ha dejado a muchos con el corazón encogido, el Gobierno de Estados Unidos ha decidido suspender la tramitación de visados para personas provenientes de 75 países, entre los que se encuentran Irán, Rusia y Somalia. Esta medida, impulsada por la política antimigratoria del presidente Donald Trump, se ha anunciado en un día gris y frío en Madrid, el 14 de enero.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, lo ha hecho a través de sus redes sociales, donde compartió un artículo de Fox News. La suspensión comenzará el próximo 21 de enero, y lo más inquietante es que se extenderá indefinidamente hasta que el Departamento de Estado decida reevaluar la situación.
Un golpe duro para muchos
A esta lista negra se suman países como Afganistán, Brasil, Egipto o Nigeria. Parece que no hay respiro para quienes buscan un futuro mejor. En noviembre pasado, ya nos advertían desde el Departamento de Estado sobre nuevas normas bajo el concepto de ‘carga pública’, que permitirán negar visados a quienes dependan del sistema público estadounidense.
El portavoz del departamento, Tommy Pigott, fue claro: “Utilizaremos nuestra autoridad para considerar inelegibles a posibles inmigrantes que puedan convertirse en una carga pública”. Esto llega en un contexto tenso tras incidentes recientes en Washington. La atmósfera está cargada y las políticas antimigratorias son cada vez más severas.
Los migrantes somalíes también han sentido esta presión recientemente; su estatus de protección temporal fue retirado por motivos relacionados con fraudes en Minnesota. La situación es alarmante y parece que los agentes federales están al acecho para llevar a cabo redadas contra aquellos que no tienen papeles.
Sorprendentemente, mientras todo esto ocurre, nosotros seguimos preguntándonos: ¿qué pasará con aquellos que solo buscan una oportunidad? ¿No merecen también ser escuchados?

