En un claro grito de indignación, varios países europeos han decidido convocar a los embajadores iraníes para manifestar su rechazo a la brutal represión desatada en las protestas antigubernamentales. Madrid se ha sumado a esta ola de condena que resuena con fuerza, ya que organizaciones civiles alertan sobre centenares de vidas perdidas en este conflicto. El ministro de Exteriores francés, Jean Noel Barrot, no ha dudado en calificar la violencia estatal como «intolerable e inhumana», y ha dejado claro que no se quedarán de brazos cruzados: «No puede haber impunidad para quienes atacan a manifestantes pacíficos».
La respuesta europea ante una situación alarmante
A medida que las voces se suman a esta causa, Alemania también ha llamado al embajador iraní para expresar su preocupación por lo que describen como «acciones brutales del régimen». La ministra británica, Yvette Cooper, añadió su voz diciendo que lo ocurrido no es un hecho aislado; es parte de una historia de represión sistemática. Desde Italia, el ministro Antonio Tajani fue aún más contundente al afirmar que es «absolutamente inaceptable» que ciudadanos tengan que luchar en las calles arriesgando sus vidas.
No podemos obviar el papel crítico de España, donde el embajador recibió un mensaje claro: hay que respetar el derecho a manifestarse pacíficamente. Mientras tanto, Países Bajos se unió a la protesta asegurando su apoyo a sanciones europeas contra quienes vulneran los derechos humanos en Irán. En conjunto con Portugal y otros países nórdicos, Europa está enviando un mensaje contundente: la represión no será tolerada.

