En un mundo donde el clima cambia más rápido de lo que podemos asimilar, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha dejado claro que defender el Ártico es una prioridad ineludible. En una reciente rueda de prensa en Zagreb junto al primer ministro croata, Andrej Plenkovic, Rutte no solo habló sobre retos, sino también sobre la necesidad de actuar. ¿Por qué? Porque las nuevas rutas marítimas que se abren gracias a los cambios en los patrones meteorológicos están siendo aprovechadas por potencias como Rusia y China.
Un llamado a la acción colectiva
“Tenemos que trabajar juntos para asegurarnos de que el Ártico siga siendo seguro”, subrayó Rutte con firmeza. Esta es una llamada a la acción para todos los aliados de la Alianza Atlántica. No se trata solo de hablar; hay que traducir esas discusiones en acciones concretas. Y eso es exactamente lo que están haciendo: debatiendo los próximos pasos necesarios para proteger esta región tan vital.
El secretario general recordó que ocho países forman parte del Ártico, y siete de ellos son miembros de la OTAN. Esto incluye a potencias como Estados Unidos y Canadá, así como a otros cinco países europeos como Dinamarca (a través de Groenlandia), Islandia, Noruega, Finlandia y Suecia. Y aunque Rusia está entre ellos, no podemos olvidar el creciente interés chino en esta zona.
“China se ha convertido en una especie de país ártico”, mencionó Rutte refiriéndose al aumento significativo de su actividad en esa área. Este hecho ya había suscitado debates importantes dentro de la OTAN el año pasado y parece que esos diálogos han dado sus frutos.
Con el deshielo avanzando rápidamente, Rutte enfatizó: “Debemos hacer todo lo posible para proteger esa región”. Es evidente que la OTAN ha tomado conciencia del papel crucial del Ártico en su estrategia global. Anteriormente quizás no estaban tan involucrados, pero desde 2025 han intensificado su compromiso a petición directa de aquellos aliados más cercanos al Ártico.
Así que ahí lo tienen: una clara apuesta por asegurar un futuro estable y seguro para una región cuya importancia crece día tras día. La defensa colectiva del Ártico no es solo deseable; es esencial.

