Las calles de Irán vuelven a ser escenario de protestas masivas. En 2026, el país se encuentra ante una de las mayores oleadas de movilizaciones desde la trágica muerte de Mahsa Amini, una joven kurdo-iraní cuya historia ha conmovido al mundo. Estudiantes, trabajadores y reformistas han decidido levantarse contra un sistema que ahoga sus voces desde hace décadas.
El grito ahogado del pueblo
La crisis económica, impulsada por el desplome del rial, la moneda nacional, ha sido la chispa que ha encendido esta nueva revuelta. En los primeros días del año, más de 500 personas han perdido la vida en estas manifestaciones; un recordatorio doloroso de que la resistencia del pueblo iraní es fuerte, pero también peligrosa. Desde 1979, cuando los ayatolás tomaron el poder tras derrocar a la monarquía prooccidental del sah de Persia, el país ha visto cómo sus ciudadanos eran sistemáticamente reprimidos por querer un cambio.
El inicio de este ciclo de violencia se remonta a una guerra brutal con Irak y a años de represión interna que culminaron en ejecuciones masivas. Pero cada vez que se cree que el miedo silenciará las voces disidentes, surge una nueva generación dispuesta a luchar por sus derechos. En 1999 vimos cómo estudiantes tomaron las calles en respuesta a la violencia gubernamental; su sangre derramada solo alimentó el deseo de libertad.
A medida que pasaba el tiempo y tras varios intentos fallidos por parte del régimen para acallar las protestas -como el aplastante movimiento verde tras las elecciones presidenciales fraudulentas en 2009-, las demandas fueron evolucionando hacia un clamor generalizado: democracia y justicia social. La voz del pueblo no puede ser ignorada eternamente.
En diciembre de 2017 estallaron nuevas manifestaciones motivadas por la inflación y condiciones insoportables. Y ahora, con el eco todavía fresco del grito feminista surgido tras la muerte de Amini bajo custodia policial -un símbolo indiscutible en esta lucha-, mujeres y hombres han salido nuevamente a exigir su derecho a vivir con dignidad.
El movimiento «Mujer, vida, libertad» ha resonado no solo en Irán sino más allá de sus fronteras. Sin embargo, aunque cada protesta trae consigo esperanza y valentía, también deja atrás un rastro trágico; cifras oficiales hablan ya de más de mil vidas perdidas durante estos enfrentamientos recientes. ¿Hasta cuándo podrá resistir este régimen ante tanta rabia contenida?

