Las últimas horas han sido un duro golpe para la ya golpeada Franja de Gaza. Al menos tres personas han perdido la vida y otras quince han resultado heridas como consecuencia de los ataques israelíes, según han informado fuentes locales a la agencia Wafa. Entre las víctimas, un palestino ha muerto y otro ha quedado herido tras un ataque de dron en Jan Yunis, mientras que en el barrio de Zeitun, otros dos palestinos fueron asesinados por disparos desde un vehículo acorazado. Pero eso no es todo; los heridos provienen de un bombardeo israelí que se dirigió contra el campamento de Al Mauasi, supuesta «zona segura» donde deberían sentirse protegidos.
Con estos nuevos datos, el número total de palestinos fallecidos asciende a 441 desde que se declaró el alto el fuego el pasado 10 de octubre. Y por si fuera poco, más de 1.223 personas han resultado heridas. La situación es alarmante y está dejando una huella profunda en esta comunidad que ya enfrenta innumerables desafíos.
Un frío mortal
No podemos dejar pasar la desgarradora noticia sobre la muerte por hipotermia de un bebé recién nacido en Deir al Balá. Este pequeño, con apenas siete días de vida, se suma a una lista trágica: ya son 15 las muertes atribuidas a las bajas temperaturas en esta región tan vulnerable. Los informes médicos subrayan cómo niños y familias desplazadas sobreviven en condiciones infrahumanas; viven en tiendas endebles sin recursos para combatir el frío helador. El Gobierno palestino advierte sobre una crisis humanitaria exacerbada por la falta de refugio adecuado y calefacción ante una tormenta climática que azota con fuerza.

