En un rincón del mundo donde la política se entrelaza con la salud, la esposa del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, Michelle, ha hecho sonar la alarma sobre un tema delicado. En sus palabras, hay una preocupación palpable: el “riesgo real de muerte” que enfrenta su marido debido a su frágil estado de salud y las condiciones de su encarcelamiento tras ser condenado por el intento de golpe de Estado en 2022.
Michelle no se guarda nada y expone su angustia ante los medios. “Las autoridades son conscientes del riesgo real de muerte”, señala, advirtiendo que mantener a Bolsonaro encerrado las 24 horas del día podría tener consecuencias devastadoras. Además, menciona que él sufre mareos y pérdida de equilibrio al levantarse, efectos secundarios de la medicación que necesita tomar. Su preocupación es legítima; incluso menciona que recientemente sufrió una caída de la cama que le dejó un traumatismo craneoencefálico leve.
Cautela y miedo en el aire
A través de un mensaje en redes sociales, Michelle comparte más detalles inquietantes. “Hoy me enteré, a través de su abogado, que Jair está teniendo problemas para mantenerse en pie por culpa de la medicación. Pero ahí sigue, encerrado”, escribe con un tono desgarrador.
La ex primera dama también reflexiona sobre lo peligroso que puede ser esta situación: “Antes contábamos con seguridad federal y siempre había alguien cerca; ahora con la Policía Penitenciaria Federal eso ya no es posible”. El miedo se siente en sus palabras: “Podría caerse otra vez y nadie se daría cuenta”. Mientras tanto, Bolsonaro cumple una condena de 27 años y tres meses en una sede policial en Brasilia. La vida a veces parece una lucha constante entre el poder y la fragilidad humana.

