El escenario en Irán se torna cada vez más tenso. Este viernes, el país se ve inmerso en una nueva ola de movilizaciones contra la crisis económica y la penosa situación que viven millones de ciudadanos. Desde la noche del jueves, las autoridades han decidido cortar el acceso a Internet, lo que ha complicado aún más la comunicación entre los manifestantes y el mundo exterior.
Reza Pahlevi, hijo del derrocado sah de Irán, ha hecho un llamado contundente a la población: «¡Salid a las calles!» En su mensaje, no solo anima a los iraníes a unir sus voces en demanda de justicia, sino que también critica abiertamente la decisión del régimen de bloquear todas las líneas de comunicación. «La represión no quedará sin respuesta», advirtió.
Un pueblo cansado y vigilado
La organización NetBlocks ha alertado sobre el drástico recorte en conectividad; ahora mismo, Irán opera al uno por ciento de sus niveles normales. Este corte parece diseñado para silenciar las voces que claman por un cambio en medio de una crisis económica que no da tregua. Más de 30 vidas se han perdido en estas protestas y más de 2.000 personas han sido detenidas, según diversas organizaciones civiles.
Pahlevi agradeció públicamente al presidente Donald Trump por su apoyo: «Es hora de que otros líderes sigan su ejemplo y actúen decisivamente». La situación es crítica; con un nivel adquisitivo hundido y sanciones internacionales acechando como sombras sobre el país, muchos se preguntan si estos gritos por libertad realmente resonarán o si serán apagados por la brutalidad del régimen.
Las palabras del vicepresidente iraní añaden otro matiz al panorama: mientras reconocen la validez del descontento popular ante los precios disparados, insisten en que hay que distinguir entre quienes simplemente protestan y aquellos que generan disturbios. El caos reina cuando las autoridades prometen respuestas serias para frenar la escasez y los abusos. En medio de todo esto, acusaciones mutuas entre naciones solo intensifican una crisis ya desgastante.

