En un giro inesperado, el presidente estadounidense Donald Trump ha dejado claro que su administración no planea soltar las riendas de Venezuela en el corto plazo. En una entrevista reciente con The New York Times, afirmó que estarán al mando por un periodo «largo», posiblemente más de un año, hasta que se logre una verdadera transición democrática. Pero, ¿qué significa esto para el pueblo venezolano?
Trump no se ha andado con rodeos. Ha declarado que el país necesita urgentemente dinero y que Estados Unidos está dispuesto a intervenir, incluso asegurando que van a utilizar el petróleo venezolano como parte de su estrategia. «Vamos a tomarlo», dijo sin tapujos, mientras insistía en la importancia de reducir los precios del crudo para ayudar a la economía local. Pero tras estas palabras se esconde un objetivo claro: controlar los recursos naturales para evitar que caigan en manos de potencias como China o Rusia.
La reconstrucción a costa del pueblo
Hablando de planes, Trump tiene uno ambicioso: hacerse con entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado. Sí, lo han leído bien. Y aunque reconoce que la reconstrucción de la industria petrolera llevará tiempo y requerirá inversiones significativas, parece olvidar mencionar cómo esto afectará directamente al día a día de los venezolanos.
Mientras tanto, las figuras interinas lideradas por Delcy Rodríguez están dando todo lo que Washington considera necesario para avanzar en este plan. Es curioso ver cómo alguien tan vinculado al chavismo sigue ocupando un puesto central en esta transición… ¿realmente es eso lo mejor para el país? Sin embargo, Trump asegura tener buena relación con estos nuevos líderes en Caracas.
¿Y qué pasa con la oposición? Aunque María Corina Machado y Edmundo González siguen siendo nombres relevantes en la política venezolana, Trump ha decidido mantener cerca a Rodríguez mientras deja en segundo plano a estos opositores. A pesar de mantener contacto constante con Machado –quien recientemente recibió el Nobel de la Paz– parece haber una falta clara de visión sobre cómo integrar a todos los sectores necesarios para lograr una salida efectiva a la crisis.
En resumen, estamos ante una situación compleja donde las decisiones tomadas desde fuera podrían marcar drásticamente el rumbo del país sudamericano. La pregunta es: ¿será realmente esta intervención lo que necesita Venezuela o solo más promesas vacías?

