La situación en Camboya se vuelve cada vez más tensa. Este miércoles, las autoridades del país han denunciado la presencia de drones tailandeses sobre su territorio, justo cuando todos esperábamos un respiro tras alcanzar un nuevo alto el fuego hace apenas diez días. ¡Y vaya que lo necesitamos! El Ministerio del Interior camboyano no ha dudado en calificar estas incursiones como una violación clara de su soberanía.
Una crisis humanitaria en marcha
Los incidentes se han registrado principalmente en las provincias de Pursat y Koh Kong, donde la tensión se siente en el aire. En palabras del propio ministerio, “continuamos supervisando la línea del frente con atención”. Y es que no es para menos; los combates de diciembre dejaron más de un centenar de víctimas entre ambos lados y forzaron a cerca de un millón de personas a abandonar sus hogares. Solo en Camboya, estamos hablando de unos 640.000 desplazados.
A medida que la situación avanza, también se están implementando medidas urgentes para reanudar los servicios básicos en las áreas más afectadas por este conflicto que parece no tener fin. La cooperación con las fuerzas armadas se intensifica para proteger a aquellos que están sufriendo las consecuencias directas.
Recientemente, dos militares resultaron heridos cerca de Preah Vihear tras una explosión durante actividades rutinarias. Ahora mismo, uno de ellos está grave y recibiendo atención médica. A pesar de todo esto, Camboya sigue apostando por el diálogo; así lo expresó Maly Socheata, portavoz del Ministerio: “Este incidente no cambia nuestro compromiso con una resolución pacífica”. Pero, sinceramente, ¿hasta cuándo seguiremos así?

