La opositora venezolana María Corina Machado ha hecho un llamamiento este lunes que resuena con fuerza en el corazón de muchos: la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos podría ser un hito que acelere la transición hacia la libertad en su país. A través de su cuenta en X, Machado no dudó en aplaudir al «bravo pueblo de Venezuela», que ha salido a manifestarse en 30 países y más de 130 ciudades para celebrar lo que consideran un avance crucial.
«La libertad está cerca y pronto podremos gritar, orar y abrazarnos como familia, porque nuestros hijos volverán a casa», expresó con emoción. Esta Nobel de la Paz también agradeció a Donald Trump por su «determinación» y aseguró que Caracas se posicionará como el principal aliado de Estados Unidos en cuestiones tan vitales como seguridad, energía y derechos humanos.
Capriles pide paz y responsabilidad
Por otro lado, el reconocido opositor Henrique Capriles se pronunció ante los recientes ataques estadounidenses que resultaron en la detención del presidente Maduro y su esposa, Cilia Flores. Consciente del clima tenso que vive Venezuela, Capriles enfatizó: «Cualquier solución debe ser pacífica, constitucional y respetando la voluntad del pueblo». En sus palabras se siente una mezcla de esperanza y responsabilidad; él llama a no caer en la desesperanza.
Capriles no olvida los errores del pasado: «Los que hoy están en el poder son los mismos que han llevado al país a esta crisis profunda». Para él, es innegable que detrás del sufrimiento hay una historia marcada por abusos y violaciones sistemáticas. Se pregunta cuántos recursos han sido saqueados mientras ellos continúan ocupando posiciones privilegiadas.
Asegura que es hora de dejar atrás las viejas rencillas y trabajar juntos por un futuro democrático. «Necesitamos garantizar justicia real para todos», clamó mientras hacía un llamado urgente para liberar a todos los presos políticos e incentivar el regreso incondicional de los exiliados.
En sus reflexiones finales, Capriles subrayó lo esencial de mantener abiertos los servicios básicos para aliviar el dolor del pueblo venezolano. La democracia es un camino largo, lleno de obstáculos, pero abandonarlo sería condenar a las futuras generaciones a vivir sin cambios significativos. ¿Estamos dispuestos a arriesgar nuestro futuro?

