El Gobierno de Venezuela no se queda callado ante lo que considera una grave agresión militar por parte de Estados Unidos. Este sábado, las autoridades venezolanas denunciaron una serie de ataques aéreos dirigidos contra Caracas y los estados de Aragua y La Guaira. En un comunicado lleno de indignación, el presidente Nicolás Maduro acusó a Washington de intentar apoderarse de los recursos naturales del país, como el petróleo y los minerales.
La situación ha escalado rápidamente. Fuentes cercanas a la Casa Blanca han confirmado que el Ejército estadounidense inició operaciones militares en suelo venezolano, y todo esto parece ser parte de una estrategia para presionar a Maduro. No es la primera vez que escuchamos sobre tensiones entre ambos países; Donald Trump ya había ordenado despliegues navales en las costas venezolanas, además de incautaciones de petroleros.
Una madrugada tensa en Caracas
Testigos desde la capital relatan haber escuchado explosiones y aviones surcando el cielo. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, confirmó al menos un ataque con helicópteros contra un complejo militar clave. Los rumores sobre bombardeos en otros lugares estratégicos aumentan la incertidumbre entre los ciudadanos.
A nivel internacional, el presidente colombiano Gustavo Petro no se ha quedado atrás; ha calificado los hechos como un bombardeo, pidiendo acción inmediata del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para frenar esta violencia. Por su parte, Miguel Díaz-Canel desde Cuba también se ha manifestado con fuerza: «Nuestra zona de paz está siendo asaltada brutalmente».
En medio del caos, Venezuela ha declarado el estado de emergencia nacional. El mandatario Maduro está haciendo sonar las alarmas internacionales exigiendo respuestas y condenas ante este ataque unilateral.
Aún con todo esto sucediendo, la oposición venezolana guarda silencio casi absoluto. ¿Qué pasará ahora? La comunidad internacional observa atentamente mientras Venezuela intenta hacer frente a lo que muchos consideran una masacre imperial.

