El 19 de diciembre marcó un punto de inflexión. Tras los devastadores bombardeos que dejaron a su paso una estela de destrucción, el Ejército de Estados Unidos ha revelado que cerca de 25 presuntos miembros del Estado Islámico han sido eliminados o capturados en apenas dos semanas. En un comunicado emitido por el Mando Central (CENTCOM), se detalla cómo estas acciones fueron una respuesta directa al ataque que acabó con la vida de tres estadounidenses en ese mismo mes.
Operaciones contundentes y decididas
A partir del 20 de diciembre, las fuerzas estadounidenses junto a sus aliados llevaron a cabo once misiones clave, donde al menos siete integrantes del grupo yihadista murieron, mientras que los demás fueron apresados. Durante estas intervenciones también se destruyeron cuatro almacenes de armas del Estado Islámico, un golpe fuerte para sus operaciones en la región.
Brad Cooper, comandante del CENTCOM, dejó claro en su mensaje: «No cederemos«. La determinación por erradicar la amenaza que representa el Estado Islámico para EE.UU. y sus socios no es negociable. Las cifras son alarmantes; durante el año 2025, este grupo inspiró al menos once complots o ataques contra objetivos estadounidenses. Sin embargo, gracias a la colaboración con socios regionales, más de 20 sospechosos han sido neutralizados y más de 300 detenidos. Un panorama sombrío pero necesario abordar.

