El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, no se ha quedado callado y ha dejado claro que cualquier intento de agresión será respondido con una contundencia notable. En un contexto donde el mandatario estadounidense, Donald Trump, lanza advertencias sobre posibles bombardeos si Teherán reanuda sus programas nucleares o balísticos, la tensión en la región se palpita en el aire.
Un mensaje directo
En su cuenta de la red social X, Pezeshkian afirmó sin dudar: «La respuesta de la República Islámica a cualquier agresión tiránica será dura y causará pesar». Estas palabras resonaron justo después de que Trump insinuara nuevos ataques contra Irán por sus esfuerzos en revitalizar su programa militar tras los últimos bombardeos que afectaron al país.
Trump fue claro al advertir que si Irán intenta reconstruir su capacidad balística, “tendremos que derribarlo”. ¿Y qué es lo que desea realmente? Según él, un acuerdo sería más inteligente para todos. Sin embargo, esa puerta a la negociación parece estar cerrada desde Teherán sin garantías claras sobre su seguridad.
A medida que estas tensiones aumentan, Rusia también está haciendo sonar las alarmas. El Kremlin ha hecho un llamado a mantener la calma y continuar el diálogo para evitar una nueva crisis en Oriente Próximo. Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, subrayó que «debe evitarse cualquier paso que incremente las tensiones». Pero en medio de este tira y afloja entre potencias mundiales y regionales, ¿qué futuro le espera a la población iraní?
Mientras tanto, Trump no dudó en señalar los problemas internos de Irán: “La gente no está muy contenta”, reflexionó sobre una economía golpeada por altos índices de inflación. Así que aquí estamos: un juego peligroso lleno de retórica beligerante y promesas vacías sobre el futuro.

