MADRID, 30 Dic. (EUROPA PRESS) – Hoy nos despertamos con una noticia que nos deja un sabor amargo en el corazón. El Ejército de Estados Unidos ha llevado a cabo otro bombardeo en el Pacífico oriental, esta vez contra una embarcación que, según ellos, estaba relacionada con el narcotráfico. En esta operación han perdido la vida dos hombres que estaban a bordo.
El 29 de diciembre, bajo las órdenes del secretario de Defensa, Pete Hegseth, la Fuerza Especial ‘Lanza del Sur’ realizó lo que ellos llaman un ataque cinético letal. La publicación oficial en la red social X parece casi un eco de otras justificaciones pasadas; ¿es realmente eso lo que queremos escuchar? En su mensaje aseguran que estos hombres eran parte de organizaciones terroristas designadas y que estaban navegando por aguas internacionales.
¿Qué pasa con los sobrevivientes?
A pesar de la gravedad de la situación, el Comando Sur no ha aclarado si había más personas en la embarcación o si hay supervivientes. Eso sí, se apresuran a destacar que “ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses ha resultado herido”. Pero aquí viene la pregunta: ¿acaso eso hace menos dolorosa la pérdida de vidas humanas?
La entidad militar también menciona tener información de inteligencia sobre el barco y sus rutas supuestamente conocidas por estar relacionadas con el narcotráfico. Sin embargo, esta campaña contra el tráfico de drogas ya ha cobrado más de 107 vidas en múltiples operaciones a lo largo del Caribe y el Pacífico oriental. Es una cifra aterradora y alarmante que nos invita a reflexionar sobre hasta dónde estamos dispuestos a llegar en nombre de una supuesta lucha contra el crimen.

