En el corazón de Cisjordania, la localidad de Qabatiya se ha convertido en escenario de un nuevo capítulo trágico que muchos preferirían ignorar. Este sábado, el Ejército de Israel anunció que continuaba con su operación «antiterrorista», que ya lleva dos días arrasando vidas y hogares. Los habitantes locales, sin embargo, no hablan de seguridad, sino de desplazamientos forzados. ¿Hasta cuándo?
Interrogatorios y destrucción en las calles
A medida que avanza la operación, se hace evidente que esto va más allá de una simple búsqueda de culpables. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han estado llevando a cabo interrogatorios masivos y redadas en las casas del vecindario. La idea es demoler la vivienda del supuesto autor del ataque con arma blanca ocurrido recientemente en el norte de Israel, un hecho que dejó a dos personas sin vida. Pero lo que realmente está ocurriendo es una campaña brutal contra los ciudadanos comunes.
No son solo los muros derribados; son vidas destrozadas. La agencia palestina WAFA informa que el Ejército también está destruyendo el asfalto en las calles y cerrando accesos a la ciudad con excavadoras. Esto recuerda demasiado a otras operaciones llevadas a cabo este año en campos de refugiados cercanos.
Los activistas locales se alzan en defensa de su gente, señalando cómo estas acciones no solo buscan justicia por un acto violento aislado, sino que están tirando por la borda los derechos fundamentales de cientos, si no miles, de personas inocentes.
Es difícil mantener la calma cuando ves cómo tu hogar se convierte en un campo militar o cómo tus vecinos son desplazados sin previo aviso. Qabatiya es hoy un espejo desgarrador del sufrimiento cotidiano al que se enfrentan muchos palestinos bajo ocupación.

