El pasado 4 de mayo en Madrid, Donald Trump, el expresidente estadounidense, salió al paso de los rumores sobre su futuro político. En una charla amena con NBC desde Florida, dejó claro que «no está buscando» un tercer mandato para las elecciones de 2028. Sin embargo, no dudó en señalar a dos figuras clave de su administración: su vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, quienes podrían ser sus posibles sucesores.
Trump compartió con entusiasmo que se considera un presidente destinado a “cumplir dos mandatos”. En sus propias palabras: “Voy a ser un presidente de ocho años. Siempre he pensado que eso es muy importante”. Aunque no aclaró si esto se debía a motivos constitucionales o a otra razón, lo cierto es que la conversación giró rápidamente hacia las especulaciones sobre su futuro político.
Rumores y gorras con la etiqueta 2028
No es la primera vez que Trump juega con la idea del tercer mandato; ya en marzo había comentado que “no bromeaba” cuando algunos le sugerían presentarse nuevamente. Y mientras tanto, su Organización Trump ha comenzado a vender gorras con el lema “Trump 2028”, algo que él mismo minimiza al decir: “Hay mucha gente vendiendo la gorra de 2028, pero no es algo que esté buscando”.
A pesar de todo, el magnate se muestra optimista respecto a lo que queda por venir: quiere disfrutar de cuatro años increíbles antes de pasar el testigo a alguien “un gran republicano”, como espera él. Hablando sobre posibles sucesores, no escatima elogios para Vance, quien está haciendo “un trabajo fantástico”, y destaca también las cualidades de Rubio.
Pero alerta: aún es prematuro hablar del próximo candidato presidencial. Para Trump, lo más crucial son las elecciones intermedias del 2026, donde planea tener un rol protagónico apoyando la campaña del Partido Republicano. “Si te fijas bien”, advierte Trump, “es bastante habitual que quien gana la Presidencia termine perdiendo después en el Congreso”. Sin embargo, tiene fe en cambiar esa tendencia este año.