MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) – En una jornada que parece sacada de una película bélica, las autoridades rusas han compartido la noticia de que han interceptado más de 90 drones lanzados por Ucrania. Sí, lo has leído bien, ¡más de noventa! De esos, cerca de 85 fueron destruidos en la región de Kursk, que desde agosto de 2024 se ha convertido en un verdadero campo de batalla.
El Ministerio de Defensa ruso no se ha andado con rodeos y ha soltado un comunicado a través de su cuenta en Telegram donde afirman que sus sistemas de defensa aérea lograron aniquilar durante la noche 93 aparatos no tripulados. Pero eso no es todo: además de los 87 derribados en Kursk, también se contabilizan cuatro más en Rostov y dos en Bélgorod. Una cifra que nos hace reflexionar sobre la intensidad y la magnitud del enfrentamiento.
Nuevas batallas y avances significativos
A medida que avanza este conflicto que comenzó en febrero de 2022, las autoridades rusas han presumido recientemente importantes avances en su contraofensiva. La toma de Sudzha, una ciudad clave bajo control ucraniano hasta ahora, marca un nuevo capítulo en esta guerra sin fin. ¿Qué será lo próximo? El futuro sigue siendo incierto y tenso.