En una jornada marcada por el simbolismo, el presidente ruso, Vladimir Putin, y el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, se reunieron en el Kremlin para profundizar en sus relaciones bilaterales. Ambos líderes han dejado claro que su colaboración no está pensada para hacer frente a nadie más, sino que es un vínculo sólido y a largo plazo. «La cooperación entre Rusia y China nunca está dirigida contra terceros», afirmó Wang con firmeza, asegurando que su amistad no es oportunista.
Nuevos horizontes en la relación bilateral
A lo largo de esta reunión, Wang destacó el papel crucial que han jugado tanto Putin como su homólogo chino, Xi Jinping, al guiar los vínculos hacia un progreso seguro en tiempos de cambio. ¿Y qué significa esto? Que ambos países están decididos a trabajar juntos para alcanzar nuevas metas en su cooperación estratégica.
Putin también mostró su satisfacción por cómo van las cosas entre ambos países. Mientras tanto, Sergei Lavrov, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, resaltó la importancia de Pekín y Moscú como factores estabilizadores en un panorama internacional cada vez más complejo. Wang fue contundente al afirmar que ni Rusia ni China se quedarán parados ante las oportunidades que tienen por delante.
Echando un vistazo a la historia, Wang hizo referencia a la cooperación durante la Segunda Guerra Mundial como ejemplo del potencial de esta alianza. Además, habló sobre las futuras visitas de Putin a Pekín y Xi a Moscú como momentos clave para dar un empujón decisivo al desarrollo de estas relaciones bilaterales. Con todo este trasfondo, queda claro: estamos ante una nueva era donde la sintonía entre estos líderes podría llevar sus contactos hacia niveles sin precedentes.