En una jugada que ha sorprendido a muchos, Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, ha decidido retirar su propuesta del vicealmirante Eli Sharvit como nuevo jefe del Shin Bet. Esto ocurre apenas un día después de que la noticia se hiciera pública, tras el tumultuoso cese de Ronen Bar, el anterior director del organismo, que fue frenado por el Tribunal Supremo. La noche del lunes, Netanyahu tuvo una conversación con Sharvit donde le agradeció su disposición para asumir el cargo, pero tras una «mayor reflexión» optó por buscar otros candidatos.
Un clima tenso en la coalición
La decisión no llega sola. Sharvit había estado dispuesto a «seguir sirviendo al Estado de Israel en estos momentos difíciles», pero la oposición dentro de la coalición gubernamental empezó a hacer ruido. ¿Por qué? Porque su participación en las protestas antigubernamentales de 2023 y sus declaraciones sobre un acuerdo marítimo con Líbano habían generado fricciones con los aliados ultraortodoxos y ultraderechistas de Netanyahu.
El propio Netanyahu ahora se enfrenta a la difícil tarea de encontrar un sustituto para Bar, quien fue destituido bajo circunstancias polémicas. Se dice que Netanyahu perdió confianza en él después de los ataques del 7 de octubre pasado. Sin embargo, muchos críticos ven esto más como un intento de silenciar las investigaciones sobre una supuesta trama corrupta entre su Gobierno y Hamás que como una cuestión meramente política.
Mientras tanto, la situación se complica aún más: dos asesores cercanos a Netanyahu fueron detenidos bajo sospecha de filtrar información favorable a Qatar. El primer ministro no dudó en calificar este proceso como una «caza de brujas» destinada a debilitarlo políticamente. Así está el ambiente: lleno de tensiones y acusaciones cruzadas, mientras los ciudadanos observan cómo esta novela política sigue desarrollándose.