La Media Luna Roja Palestina ha elevado a 15 el número de cuerpos recuperados tras un ataque devastador del Ejército israelí en las cercanías de Rafá. Estos trabajadores humanitarios, que arriesgaron su vida para atender a heridos, fueron hallados en una fosa común junto a sus vehículos, un recordatorio brutal de la realidad que enfrentan aquellos que se dedican a salvar vidas.
En un comunicado conmovedor compartido en la red social X, la organización ha revelado que entre los fallecidos se encuentran ocho de sus propios miembros, nombres como Mustafá Jafaja y Ezeldín Shaat, quienes dedicaron sus días a ayudar a quienes más lo necesitaban. Además, hay seis miembros de Protección Civil y un trabajador de Naciones Unidas cuya identidad aún no ha sido divulgada. Este ataque es más que una tragedia; es una clara violación del Derecho Internacional Humanitario.
Un lamento colectivo por la impunidad
Los testimonios son desgarradores. «Fueron atacados mientras intentaban salvar vidas», denuncian desde la Media Luna Roja, subrayando que su misión estaba protegida bajo el emblema que portaban con orgullo. Pero aquí estamos, ante otra masacre en la que el mundo parece mirar hacia otro lado. La indignación crece cuando se escucha que ya son 27 los trabajadores humanitarios muertos desde el inicio de esta ofensiva brutal.
Jagan Chapagain, secretario general de la FICR, no se guarda nada: «Estos dedicados trabajadores estaban allí para ayudar y debieron volver a casa con sus familias». Una pregunta resuena en el aire: ¿cuándo parará esta violencia? Mientras tanto, Jonathan Whittall de OCHA recuerda con tristeza cómo los cuerpos fueron recuperados después de días de silencio y acceso negado a la zona donde todo ocurrió. No puede ser que esto siga sucediendo.
Una vez más nos enfrentamos al dilema desgarrador entre la humanidad y el horror. Y aunque todos estamos llorando estas pérdidas invaluables, lo cierto es que necesitamos más acciones concretas para proteger a quienes dedican su vida al bienestar ajeno. Esto no debería ser solo una noticia; debe ser un grito colectivo por justicia y protección.