En la región de Briansk, fronteriza con Ucrania, las autoridades rusas han levantado la voz tras experimentar varios cortes en el suministro eléctrico. Este hecho, según ellos, es resultado de ataques lanzados por las Fuerzas Armadas ucranianas contra su infraestructura energética. Y eso que se supone que ambos países habían acordado parar este tipo de agresiones.
La situación se intensificó cuando el Ministerio de Defensa ruso reveló que, en la noche anterior, el ejército ucraniano llevó a cabo al menos dos ataques: uno utilizando drones y otro con artillería. Todo esto entre las 19:30 y las 20:00 horas locales. Las consecuencias fueron palpables; dos líneas que abastecen a los distritos de Suzemski y Sevski, situados en la parte suroeste de Briansk, quedaron desconectadas.
Un conflicto sin fin
Las palabras del Ministerio son contundentes: «Los continuos ataques deliberados demuestran la incapacidad total del régimen de Kiev para aceptar cualquier tipo de acuerdo». Pero aquí no acaba todo; mientras tanto, Estados Unidos intenta mediar para lograr una paz duradera entre ambas naciones, aunque hasta ahora solo se han discutido principios sobre el cese de hostilidades. La pregunta sigue flotando en el aire: ¿realmente estamos cerca del final o es solo otra ilusión?