En un movimiento que ha dejado a muchos con la boca abierta, la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha decidido revocar los permisos otorgados a varias empresas petroleras, entre ellas la española Repsol, para exportar crudo desde Venezuela. Esta noticia ha sido recogida por el diario ‘The Wall Street Journal’ y la agencia Bloomberg, quienes afirman que esta decisión también afecta a otras compañías como Global Oil Terminals y Maurel et Prom.
A partir del 27 de mayo, estas empresas tendrán que poner fin a sus operaciones en el país caribeño. ¿Qué significa esto? Que están obligadas a dejar de hacer negocios en un mercado ya muy complicado. Esta acción de Washington no solo limita las actividades de las petroleras mencionadas, sino que también repercute en las licencias concedidas a cualquier empresa relacionada con PDVSA, la estatal venezolana.
Un golpe duro para el sector energético
Las fuentes indican que Global Oil Terminals tiene aún más presión: debe liquidar todas sus transacciones con PDVSA antes del 2 de abril. Y es que esta compañía recibió una exención hace unos meses para poder comprar asfalto destinado al Caribe y Estados Unidos. Pero ahora parece que el reloj corre en su contra.
No podemos olvidar que este tipo de decisiones buscan ejercer presión sobre el gobierno del presidente Nicolás Maduro. En este contexto político tan tenso, resulta evidente que cada movimiento cuenta y lo que está sucediendo es una clara muestra de ello. Mientras tanto, sectores económicos clave siguen sufriendo las consecuencias de estas sanciones drásticas.