MADRID, 29 de marzo. La tensión en la Universidad de Columbia ha alcanzado un punto crítico. En un giro inesperado, Katrina Armstrong, quien ocupaba el cargo de rectora en funciones, ha decidido dimitir a última hora del viernes. ¿La razón? La creciente crisis con el presidente estadounidense, Donald Trump, que ha amenazado con cortar los fondos federales si no se toman medidas más severas contra las protestas propalestinas, las cuales su administración califica de actos de «antisemitismo».
No olvidemos que Armstrong había tomado el relevo de Minouche Shafik, quien también dejó su puesto anteriormente. La situación es compleja y ha llevado a la universidad a ceder ante las presiones del gobierno, implementando nuevos filtros en sus programas de admisión. Esta decisión ha desatado una ola de críticas por parte de organizaciones defensoras de los derechos civiles, que consideran que este paso atenta contra la libertad de expresión.
Un estudiante detenido y un ambiente tenso
Entre tanto ruido mediático, destaca el caso del estudiante sirio-palestino Mahmoud Khalil, quien está detenido bajo acusaciones relacionadas con la promoción del antisemitismo y vínculos con Hamás. Sin embargo, casi un mes después aún no se han presentado cargos formales en su contra, lo que muchos ven como parte de una peligrosa caza de brujas.
A raíz de esta tormenta institucional, la junta ejecutiva ha nombrado a Claire Shipman, excorresponsal en medios como ABC News y CNN, como nueva rectora interina. Agradeciendo a Armstrong por su labor durante “un momento tan incierto”, Shipman se compromete a actuar con «urgencia e integridad» para implementar reformas necesarias y defender los derechos académicos y el intercambio libre de ideas.