En un escenario marcado por el conflicto, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Oleksander Sirski, ha dejado claro que su ejército ha conseguido **más de 55.000 bajas** entre las filas rusas desde que comenzó la ofensiva en la región de Kursk en agosto pasado. Este anuncio llega justo cuando Moscú intenta convencernos de que está a punto de vencer.
De acuerdo con Sirski, hay **22.200 bajas irrecuperables** y casi **32.000 heridos**, muchos de ellos con lesiones graves. En una actualización a través de su canal de Facebook, también destacó que han capturado a unos **950 prisioneros** rusos. “Quiero rendir homenaje a los valientes soldados que luchan en Kursk; gracias a su entrega, hemos establecido una especie de ‘zona sanitaria’ que limita el avance del enemigo hacia nuestra frontera norte,” afirmó el jefe militar ucraniano.
La situación en el frente y el pulso informativo
A pesar del optimismo que brota desde Kiev, Sirski no se ha dejado llevar por las declaraciones provenientes de Rusia sobre haber expulsado a sus tropas. Él es claro: los soldados ucranianos están llevando a cabo una operación defensiva crucial para detener cualquier intento ruso de avanzar más allá en nuestro territorio.
Mientras tanto, desde el lado ruso se alzan voces que aseguran haber causado la baja de más de **70.300 militares enemigos**, junto con miles de vehículos blindados destruidos durante esta contienda interminable. El presidente Vladimir Putin incluso se permitió visitar una base militar en Kursk para declarar casi derrotada la ofensiva ucraniana lanzada hace meses.
Sin embargo, mientras ambos bandos lanzan cifras y mensajes cargados de propaganda, lo cierto es que la realidad del terreno cuenta otra historia: hay vidas humanas detrás de cada número y cada día trae consigo nuevos desafíos y sacrificios.