Las Fuerzas Armadas de Ucrania han compartido una noticia que retumba con fuerza: su reciente ataque con drones a la base aérea rusa de Engels, en Saratov, ha causado estragos. Según ellos, cerca de cien misiles de crucero han quedado reducidos a escombros y también se han destruido importantes reservas de combustible para aviones.
En un comunicado publicado en Facebook, el Estado Mayor del Ejército ucraniano explicó cómo este golpe, ejecutado el pasado 20 de marzo, llevó al enemigo a perder 96 misiles. Pero no solo eso; una detonación secundaria en los almacenes multiplicó el impacto. Estas armas estaban programadas para realizar tres bombardeos entre marzo y abril, así que imaginemos la magnitud del daño.
Un ataque decisivo
Añaden que los ataques a los depósitos de combustible no son simples accidentes; son un golpe directo a la capacidad bélica rusa. Esta pérdida afecta gravemente las operaciones militares del agresor y les complica la vida en el campo de batalla.
Días después, desde el Reino Unido afirmaron que este asalto va a afectar las operaciones rusas “a corto plazo” y obligará al Kremlin a reforzar su defensa. Es una jugada estratégica que podría cambiar las tornas en este conflicto tan complejo.
Las autoridades rusas ya confirmaron un incendio en la base tras el ataque y evacuaron a residentes cercanos. Sin embargo, se mantienen cautelosos respecto a posibles víctimas o daños materiales exactos. En medio del caos, Kiev salió al paso asumiendo la responsabilidad por lo sucedido.