BRUSELAS, 27 Mar. (EUROPA PRESS) – Este jueves, la Unión Europea se ha alzado en defensa del derecho de los gazatíes a manifestarse, justo cuando las calles de Gaza se han llenado de protestas contra el Movimiento de Resistencia Islámica, conocido como Hamás. «Apoyamos firmemente el derecho de los gazatíes a manifestarse pacíficamente en busca de un futuro mejor», afirmó Anouar El Anouni, portavoz de Exteriores de la UE, durante una rueda de prensa que resonó con fuerza desde Bruselas. La postura es clara: Hamás no tiene cabida en el futuro gobierno de Gaza.
Un llamado a romper el ciclo de violencia
El Anouni también hizo hincapié en la urgente necesidad de romper el ciclo de violencia que ha marcado Oriente Próximo, recordando el sufrimiento constante tanto del pueblo palestino como del israelí en este último año y medio. Desde que Hamás llevó a cabo un atentado sin precedentes en Israel, la respuesta ha sido devastadora para Gaza.
Las recientes manifestaciones han apuntado directamente al movimiento islamista. Sin embargo, Hamás ha tratado de desviar la atención alegando que estas protestas son intentos malintencionados por parte de otros actores políticos. Basem Naim, alto dirigente del grupo, declaró a Al Araby: «Hay partes que intentan desviar el curso».
Desde Al Fatá han instado a Hamás a escuchar las voces del pueblo y dejar atrás su control gubernamental para permitir que la Autoridad Palestina asuma sus responsabilidades. Una idea que cuenta con el respaldo rotundo de la UE.
No podemos olvidar lo que ocurre en Cisjordania; allí también se vive una escalada alarmante entre colonos radicales y el Ejército israelí. El portavoz europeo subrayó cómo estas operaciones militares solo provocan más desplazamientos y destrucción. Como si eso no fuera suficiente, los nuevos asentamientos continúan minando cualquier esperanza realista para una solución basada en dos Estados.
A medida que avanza esta situación tan compleja, cada decisión cuenta y la reciente declaración del Gobierno israelí sobre 13 vecindarios colonos en Cisjordania como asentamientos independientes se considera un paso completamente erróneo. La expansión continua amenaza con destruir lo poco que queda viable para alcanzar una paz duradera en esta región marcada por el conflicto.