En el corazón de Estambul, mientras las sombras se ciernen sobre la democracia, el alcalde Ekrem Imamoglu ha hecho un llamado potente y directo a la población turca: ¡voten! Este domingo, su partido, el CHP, celebra unas primarias abiertas que no son solo un trámite electoral, sino una declaración de intenciones en respuesta a la orden de prisión preventiva que pesa sobre él por supuestos delitos de corrupción.
“El miedo no sirve para nada. Así es como te derrotan”, resonó con fuerza la voz de Imamoglu en un ambiente cargado de tensión. Su mensaje es claro: no se dejará doblegar. Denunció abiertamente lo que considera una caza de brujas orquestada por el presidente Recep Tayyip Erdogan, su adversario político. En este contexto tan crítico, Imamoglu ha instado a todos a “arrancar esta mancha negra de la democracia”. No es solo una lucha personal; es una batalla colectiva por los principios democráticos.
Una situación compleja
A medida que avanza esta jornada electoral, el clima se torna aún más complicado para Imamoglu. La Universidad de Estambul acaba de revocar su diploma universitario debido a supuestas violaciones normativas. Esto representa un nuevo golpe para sus aspiraciones políticas, ya que según la ley turca, todos los candidatos deben tener títulos universitarios válidos. Este varapalo podría frenar sus planes como uno de los principales referentes del CHP para las elecciones presidenciales del 2028.
Así estamos viviendo estos momentos decisivos en Turquía, donde cada voto cuenta más que nunca y donde las elecciones no son simplemente un acto democrático; son una verdadera manifestación del deseo del pueblo por cambiar su destino.