MADRID, 21 Mar. (EUROPA PRESS) – Este viernes nos llega una noticia que sacude el ya convulso panorama de Gaza: las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han confirmado el asesinato del jefe de Inteligencia militar del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), Osama Tabash. Este ataque se llevó a cabo en la víspera y marca un nuevo capítulo en la escalada bélica que vivimos en esta región, donde los ecos de la ofensiva militar resuenan con más fuerza que nunca.
Un personaje clave en el conflicto
Tabash no era un cualquiera; para las autoridades israelíes, era considerado un “terrorista veterano”. A lo largo de su carrera dentro de Hamás ocupó varios cargos importantes, siendo uno de los más destacados el comando sobre la Brigada Jan Yunis. Pero su historia es aún más sombría: estuvo implicado en un ataque suicida en 2005 contra un puesto militar israelí en Gush Katif, dejando claro que su papel fue crucial en los momentos más oscuros del conflicto.
Como máximo responsable de la Inteligencia militar en el sur de Gaza, Tabash no solo participó activamente en la coordinación y planificación estratégica del grupo; trabajaba día a día para recuperar la fuerza militar que Hamás había perdido tras los continuos ataques israelíes desde el 7 de octubre pasado. Fue él quien diseñó objetivos y propuso incendiar asentamientos al sur de Israel, mostrando así su capacidad para influir decisivamente sobre las operaciones militares.
En palabras del Ejército israelí, durante este tiempo dirigió un sistema integral que observaba cada movimiento y advertía sobre las acciones llevadas a cabo por las FDI. Esto le otorgó un protagonismo esencial dentro del entramado bélico, y ahora su eliminación se presenta como un alivio para las fuerzas israelíes. Las autoridades militares celebran este acontecimiento como “un duro golpe” a las capacidades operativas e intelectuales de Hamás.